Técnica mínimamente invasiva sin cicatriz visible.
Durante los últimos 10 años he realizado cientos de extracciones de lipomas con la técnica de extracción cerrada con apoyo láser.
En este procedimiento de eliminación de lipoma sin cirugía se adapta la técnica de endoláser con lipólisis a la destrucción localizada de las células lipomatosas (células grasas que forman el tumor), que posteriormente se extraen por un pequeño orificio (3-5 mm) mediante succión.
Inicialmente fue una idea que me planteé en la búsqueda de una alternativa estética a la extracción quirúrgica tradicional de lipomas subcutáneos, ante la exigencia de familiares cercanos y pacientes de intentar una opción que no dejara la visible cicatriz de la exéresis quirúrgica.
Sin encontrar publicaciones científicas sobre extracción con láser de lipomas, técnica, eficacia o incidencia de recidivas, me decidí a intentarlo aprovechando la experiencia que ya tenía en endoláser y ante la falta de alternativas con un resultado estético real que poder ofrecer a mis pacientes. Pensé que el uso del endoláser para la destrucción selectiva de las células lipomatosas podría ser efectivo. También evaluamos su aplicación en la extracción de quistes epidermoides, donde los resultados no fueron buenos, ya que la mayoría de los casos que tratamos presentaron recidivas.
Tras los primeros casos tratados y su seguimiento clínico y ecográfico, observamos resultados consistentes en cuanto a la eliminación del tumor y un excelente resultado estético, lo que nos llevó a incorporar progresivamente la extracción de lipomas sin cirugía a nuestra práctica clínica habitual, perfeccionándola caso tras caso.
Casi 10 años después nos hemos acostumbrado a recibir pacientes con lipomas únicos o múltiples que acuden a consulta desde todas partes de España e incluso del extranjero. También nos hemos acostumbrado, en los casos de lipomatosis múltiple familiar (LMF), a que asista un paciente afectado y posteriormente nos traiga a otros miembros de su familia.
Pero antes de entrar en la descripción del procedimiento, creo que es interesante definir qué son los lipomas y corregir algunos mitos sobre ellos.
¿Qué es un lipoma?
Los lipomas son tumoraciones benignas, constituidas por tejido adiposo maduro (células grasas), de lento crecimiento, con una incidencia de 1 de cada 1000 personas. Pueden ser solitarios o múltiples. Su localización es habitualmente subcutánea, pero también pueden localizarse en planos más profundos, por ejemplo, intramusculares u órganos abdominales, etc.
Histológicamente (nos referimos a cómo los vemos al microscopio) están formados por adipocitos maduros similares al tejido graso normal, pero organizados en una proliferación lobulada por tabiques fibrosos, densa, circunscrita y, en la mayoría de los casos, aunque no siempre, rodeada por una cápsula fina difícil de apreciar en la ecografía.
¿Por qué aparecen los lipomas?
Existe gran preocupación entre los pacientes sobre qué causa los lipomas y si sus hábitos dietéticos o de salud pueden influir en su aparición. Este es uno de los mitos que queremos romper en este blog. Las investigaciones que han buscado una asociación con obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, dislipidemia u otras alteraciones metabólicas y endocrinas son inconsistentes. No se ha encontrado relación entre los hábitos metabólicos o de salud del paciente y la aparición de lipomas.
Las últimas investigaciones sobre la fisiopatología (qué es lo que realmente los produce) plantean como origen de los lipomas alteraciones genéticas de las células madre o preadipocitos (células que originarán las futuras células grasas), que provocan un crecimiento lento y benigno de los mismos, sin capacidad metastásica, pero sí con capacidad de crear una tumoración.
En el caso de los lipomas solitarios, la alteración de un gen (HMGA2) en el cromosoma 12 se identifica como la alteración genética asociada al 50-70 % de los casos. El cambio que se produce en el gen que codifica una proteína llamada HMGA2 hace que esta quede sobreexpresada, favoreciendo una proliferación y diferenciación adipocitaria anómala y provocando el crecimiento tumoral benigno.
En la Lipomatosis múltiple familiar (LMF) existe una clara predisposición genética, aunque todavía no se han identificado un único gen responsable en la mayoría de las familias. Probablemente exista una herencia autosómica dominante con penetrancia variable, o sea, existe una alteración genética al igual que en los lipomas únicos, que es heredada pero que no se expresa de igual modo en todos los descendientes, siendo habitual que, en 3 hermanos, uno tenga múltiples lipomas, otro 2-4 y otro ninguno.
Clasificación y frecuencia según tipo histológico
Según su formación histológica, los lipomas subcutáneos más frecuentes son los lipomas simples o convencionales, representando entre el 70 y el 80 % de los casos. La otra forma más frecuente son los fibrolipomas, que se caracterizan por presentar una mayor densidad de septos fibrosos en su interior. El resto de los subtipos histológicos representan menos del 1 % de los casos (adenolipomas, angiolipomas y otros).
Diagnóstico
El diagnóstico de lipoma se realiza habitualmente por la clínica y se completa con estudios de imagen.
Aunque el diagnóstico clínico sea sencillo, es interesante realizar una ecografía para confirmar el diagnóstico. Algunas lesiones, como los quistes epidermoides, pueden causar dudas diagnósticas. Además, un estudio ecográfico nos informa de en qué plano se encuentra el lipoma (plano subcutáneo, intramuscular, etc.) y sobre su textura interna (presencia de septos fibrosos, vasos sanguíneos, etc.), lo que puede sugerir el tipo de lipoma. Toda esta información es importante a la hora de decidir cómo extraerlo.
Un buen diagnóstico previo es decisivo porque no todos los pacientes son candidatos a esta técnica. La indicación depende de la localización y del tipo de lipoma. Algunos casos continúan beneficiándose de una exéresis quirúrgica convencional.
Ecografía realizada a un lipoma en área maxilar.

La imagen muestra una tumoración con ecogenicidad homogénea, con bordes bien definidos, sin aumento de la vascularización. Planos profundos respetados. Confirmando el diagnostico de un lipoma subcutáneo simple.
En este caso en particular al ser un lipoma en cara la confirmación de que podemos realizar con seguridad nuestra técnica de extracción cerrada cambia mucho el resultado estético que tendrá el paciente.
Técnica tradicional de cirugía abierta

Foto antes después de extracción quirúrgica de lipoma subcutáneo
El modo convencional de extracción de los lipomas es quirúrgico. Consiste en realizar una apertura de varios centímetros, la extracción abierta de la lesión y su posterior cierre mediante sutura. Su principal inconveniente es la cicatriz residual, que, dependiendo del área afectada (zonas muy expuestas como la cara o el escote) o de la presencia de múltiples lipomas (lo que implica múltiples cicatrices), hace que muchos pacientes no lo consideren una solución aceptable.
Técnica de extracción con apoyo láser
En la extracción de lipomas con láser adaptamos la utilización del lipoláser para destruir de modo selectivo la lesión tumoral mediante calor, produciendo la licuefacción del tejido y su posterior extracción a través de un pequeño orificio (3-5 mm).
Esta técnica no es completamente similar al procedimiento que realizamos en un lipoláser de abdomen o rodillas. De hecho, presenta diferencias importantes. Los lipomas son estructuras más duras, con una mayor presencia de tabiques fibrosos y, en gran parte de los casos, con la existencia de una fina cápsula de tejido conectivo.
La extracción de lipomas con láser, a diferencia de un lipoláser para grasa localizada, implica la delimitación precisa del tejido tumoral y la destrucción no solo del tejido adiposo, muy sensible a las altas temperaturas producidas por el láser, sino también de los septos fibrosos y de la cápsula, cuyas células son menos sensibles al calentamiento por láser.
Por ello, el procedimiento requiere experiencia en el manejo del láser para controlar las energías suministradas, proteger la piel y asegurarse de que se extrae todo el tejido tumoral con el fin de minimizar el riesgo de recidiva.
Otro mito que queremos romper, o al menos cuestionar, es que “si no se extrae la cápsula, el lipoma recidiva”. Realmente muchos lipomas no presentan cápsula y, cuando existe, suele tratarse de una fina pseudomembrana fibrosa difícil de detectar mediante ecografía. Nuestra hipótesis es que las recidivas de los lipomas no estarían originadas por restos capsulares o septos fibrosos, sino por la persistencia de células grasas modificadas genéticamente que sí serían capaces de seguir creciendo y regenerando el tumor.
Paso a paso del procedimiento
- Anestesia local
Anestesia tumescente de todo el lipoma y área cercana. Mediante una maniobra sencilla se infiltra anestesia local en el área a tratar. Este es el único momento del procedimiento en que el paciente suele percibir molestias.
- Aplicación del láser 1064 nm
Se introduce por un pequeño orificio, de 3-5 mm de diámetro, una cánula con una fibra óptica conectada al láser. Nosotros utilizamos el láser Nd YAG de la casa Fotona, específicamente su modelo SP Dynamis.
Mediante el depósito controlado de energía provocamos destrucción por licuefacción de las células tumorales, rotura de los septos fibrosos y de la capsula en caso de existir.
- Extracción del tejido
En un último pase extraemos el tejido tumoral licuado con una pequeña cánula conectada a una jeringa al vacío se aspira cuidadosamente el tejido previo licuado.
- Revisión final
Revisamos o repetimos el procedimiento si constatamos restos tumorales.
El procedimiento en su totalidad tiene una duración de unos 30-45 minutos, aunque esto varía según el tamaño del tumor. Cuando extraemos varios lipomas en la misma intervención podemos tardar unas 2h (10 lipomas medianos).
Fotos antes e inmediatamente después de la extracción

En la foto de después se puede apreciar el enrojecimiento cutáneo que provoca el láser, el edema perilesional secundario a la infiltración de suero con la anestesia.
Foto del orifico de apenas 4 mm por donde se ha realizado la intervención. Pasados unos meses es difícil de encontrar el punto de entrada
Recuperación tras la extracción de lipomas con láser
Durante los días posteriores recomendamos mantener una compresa durante las primeras 24 horas (colocada en la clínica) y realizar curas del punto de entrada con crema antibiótica hasta su completa cicatrización (5-7 días). Indicamos antiinflamatorios y analgésicos durante 5 días.
Realizamos un control en los días posteriores por vía telemática.
El paciente puede incorporarse inmediatamente a su vida habitual. Recomendamos evitar esfuerzos físicos durante la primera semana.
Posibles complicaciones de la extracción de lipomas con láser
- Dolor local
- Hematomas
- Inflamación local que puede durar varios días.
- Hipoestesia transitoria
En nuestra práctica clínica no hemos observado infecciones, seromas, quemadura de la piel u otras complicaciones.


Resultado de la extracción de un lipoma gigante.
Con estas fotos de antes y un mes después enviadas por la propia paciente y las nuestras del día de la intervención, queremos aclarar otro mito sobre la extracción de lipomas con apoyo láser. Esta técnica no está reservada solo para lipomas muy pequeños, podemos tratar lipomas de tamaño considerable de igual modo.
¿Qué pacientes son buenos candidatos para eliminar sus lipomas con apoyo láser?
Los mejores candidatos son los pacientes con lipomas subcutáneos confirmados ecográficamente, bien delimitados, sin características atípicas en la ecografía y sin afectación de tejidos profundos. También es importante que la valoración clínica y ecográfica confirme que la lesión puede tratarse de forma segura mediante una técnica mínimamente invasiva.
Si presentas uno o varios lipomas y deseas conocer si tu caso es posible tratarlo mediante esta técnica de extracción con apoyo láser, es recomendable realizar una valoración clínica y ecográfica que permita establecer un diagnóstico preciso y diseñar una estrategia terapéutica individualizada.
