Lesiones Dermatológicas

 

Son numerosas las lesiones o patologías dérmicas que podemos tratar hoy con láser. Algunas de estas terapias son mas conocidas que otras. Os hacemos un breve resumen

Rosácea

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que puede beneficiarse de las terapias laser e IPL.
Mediante el juego de varios láseres podemos mejorar el eritema mantenido, eliminar las telangiectasias permanentes y tratar los rinofimas que a veces aparecen en los cuadros más graves.

Acné Activo

Como apoyo en acné nódulo papuloso o como alternativa única en cuadros de acné menos graves el láser Nd: Yag ofrece un protocolo de tratamiento que reduce la inflamación mediante la absorción fotoselectiva y el calentamiento controlado de las glándulas sebáceas hiperactivas
Además, el láser Nd: Yag acelera el proceso de cicatrización y estimula la remodelación del colágeno, para una mejora estética de las secuelas del acné a largo plazo.
En un segundo momento, podemos tratar las cicatrices secundarias a esta patología con láser Er: YAG, mediante la vaporización selectiva de la piel dañada.

Eliminación de lesiones dérmicas benignas

Este tratamiento esta indicado en la eliminación de verrugas, nevus benignos, queratosis seborreicas, siringomas, xantelasmas, acrocordones, rinofimas, etc
Se realiza mediante vaporización con laser erbio, lo que permite un resultado estético excepcional. la reparación dérmica es rápida sin cicatriz o casi inapreciable según la lesión.
Incorporación inmediata a la actividad habitual del paciente.

Lesiones Vasculares

Los tratamientos con laser para lesiones vasculares son hoy un procedimeinto rutinario, incluyendo hemangiomas, malformaciones vasculares tales como manchas de vino de oporto, telangiectasias, lagos venosos y angiomas.
El láser Nd: YAG de FOTONA nos ofrece un pulso largo que penetra a una profundidad de 5,6 mm en la piel, lo que nos permite realizar tratamientos altamente efectivos.

 

Lesiones vasculares: ¿qué láser debemos utilizar?

Los tratamientos con láser para lesiones vasculares forman parte desde hace años de nuestra práctica habitual. Angiomas, telangiectasias, pequeños vasos faciales, lagos venosos, hemangiomas, malformaciones vasculares o manchas de vino de Oporto son algunas de las lesiones que podemos encontrar en consulta y que, dependiendo de sus características, pueden tratarse mediante diferentes tecnologías láser.

Sin embargo, cuando hablamos de “tratamiento láser de lesiones vasculares” estamos agrupando bajo un mismo término lesiones que pueden ser muy diferentes entre sí. Esta es una cuestión importante, porque con frecuencia se piensa que, si una lesión es roja o contiene vasos, existe un único láser que sirve para tratarla. En realidad, la elección no es tan sencilla.

Un pequeño angioma superficial no tiene las mismas características que un lago venoso. Una telangiectasia facial muy fina no se comporta igual que un vaso de mayor calibre y situado a más profundidad. Una mancha de vino de Oporto es una malformación vascular compleja y no puede plantearse de la misma forma que un punto rubí aislado. Además, muchas de las alteraciones que observamos en la piel no son exclusivamente vasculares. En un mismo paciente pueden coexistir pigmentación, fotodaño, pequeños vasos, rojez difusa y cambios en la textura de la piel.

Por este motivo, antes de plantear un tratamiento, lo primero que tenemos que hacer es identificar correctamente qué lesión estamos tratando y cuáles son sus características.

¿Cómo actúa el láser sobre una lesión vascular?

Los tratamientos con láser se basan en la capacidad de determinadas longitudes de onda para ser absorbidas por estructuras concretas de la piel. En el caso de las lesiones vasculares, una de las principales estructuras sobre las que actuamos es la hemoglobina contenida en la sangre.

Cuando seleccionamos adecuadamente la longitud de onda y los parámetros del tratamiento, la energía es absorbida por el vaso y se transforma en calor. De esta forma podemos producir un efecto selectivo sobre la estructura vascular que queremos tratar.

Pero para conseguirlo correctamente debemos tener en cuenta varios factores. No basta con saber que una lesión es vascular. Tenemos que valorar el tamaño del vaso, su profundidad, el color de la lesión, la zona del cuerpo en la que se encuentra, el fototipo del paciente y el estado general de la piel.

Esta es la razón por la que no existe un único láser que sea la mejor opción para todas las lesiones vasculares.

Telangiectasias y pequeños vasos

Las telangiectasias son pequeños vasos sanguíneos dilatados que se hacen visibles a través de la piel. Son especialmente frecuentes en la cara, donde pueden aparecer alrededor de la nariz, en las mejillas o formando parte de una rojez más difusa.

En algunos pacientes encontramos vasos aislados y claramente definidos. En otros, sin embargo, existe una red vascular mucho más extensa. El planteamiento del tratamiento puede ser diferente en ambos casos, ya que no siempre necesitamos trabajar de la misma manera una lesión individual que una zona amplia con múltiples vasos superficiales.

Angiomas o puntos rubí

Los angiomas son lesiones vasculares benignas muy frecuentes que suelen aparecer progresivamente con el paso de los años. Generalmente se presentan como pequeños puntos rojos y pueden localizarse en diferentes zonas del cuerpo.

Aunque en muchos casos son lesiones relativamente sencillas de tratar, también debemos valorar sus características antes de elegir la tecnología. El tamaño y la profundidad pueden variar y condicionar el tratamiento más adecuado.

Lagos venosos

Los lagos venosos son lesiones de coloración azulada o violácea que suelen corresponder a vasos situados a una profundidad diferente a la de una pequeña telangiectasia superficial.

Por este motivo, determinadas longitudes de onda con mayor capacidad de penetración pueden resultar especialmente interesantes en este tipo de lesiones. Es uno de los ejemplos más claros de por qué no debemos utilizar siempre el mismo láser para cualquier problema vascular.

Hemangiomas y malformaciones vasculares

Los hemangiomas y las malformaciones vasculares forman un grupo mucho más amplio y heterogéneo. Su tamaño, profundidad, localización y evolución pueden variar enormemente de un paciente a otro.

En estos casos el tratamiento debe plantearse de forma individualizada. Algunas lesiones requieren varias sesiones y otras pueden necesitar adaptar la estrategia terapéutica a medida que van respondiendo al tratamiento. Por este motivo, la valoración previa es especialmente importante.

Manchas de vino de Oporto

Las manchas de vino de Oporto son malformaciones vasculares que pueden estar presentes desde el nacimiento. Con el tiempo, sus características pueden cambiar y los vasos pueden encontrarse a diferentes profundidades.

No existe una única forma de tratar todas las manchas de vino de Oporto. La respuesta depende de las características concretas de la lesión y puede ser necesario realizar un tratamiento progresivo.

Rojeces difusas, cuperosis y rosácea

No todas las alteraciones vasculares se presentan como un vaso aislado. Muchos pacientes consultan porque tienen una sensación permanente de rojez facial o porque han comenzado a observar una red cada vez más visible de pequeños vasos.

La cuperosis, determinados componentes de la rosácea y algunas alteraciones asociadas al daño solar pueden presentar este tipo de patrón vascular difuso.

Cuando el problema afecta a una superficie amplia de la piel, la estrategia de tratamiento puede ser diferente a la que utilizaríamos para un angioma o una telangiectasia aislada. En estos casos resulta especialmente útil disponer de tecnologías que nos permitan trabajar zonas amplias y actuar sobre múltiples vasos.

El daño solar y las lesiones vasculares

Cuando hablamos de daño solar solemos pensar inmediatamente en las manchas marrones. Sin embargo, el fotodaño produce muchas más alteraciones.

Con el paso de los años es frecuente observar pacientes que presentan simultáneamente pigmentación irregular, lentigos, pequeños vasos visibles y una rojez más o menos difusa. También pueden aparecer cambios en la textura y calidad general de la piel.

Esto es importante porque, cuando tratamos una zona dañada por el sol, muchas veces no estamos tratando un único problema. Podemos tener delante una combinación de lesiones pigmentarias y vasculares.

Y aquí es donde disponer de diferentes tecnologías resulta especialmente importante. Una longitud de onda que funciona muy bien para una lesión pigmentaria no tiene por qué ser la mejor elección para un vaso. De la misma manera, un tratamiento diseñado para una lesión vascular profunda puede no ser la opción más adecuada para mejorar una zona amplia con pequeños vasos superficiales y pigmentación asociada.

El láser Nd:YAG de Fotona

Uno de los equipos con los que trabajamos en Clínica Betancourt es la plataforma Fotona SP Dynamis, que combina dos longitudes de onda diferentes: Er:YAG y Nd:YAG.

El Nd:YAG, con una longitud de onda de 1064 nm, nos permite trabajar sobre determinadas estructuras situadas a mayor profundidad. En el caso de las lesiones vasculares, esta característica puede resultar especialmente útil en vasos seleccionados y en lesiones que no se encuentran exclusivamente en las capas más superficiales de la piel.

El pulso largo del Nd:YAG nos permite ajustar el tratamiento a las características de cada lesión y trabajar de forma muy precisa. Dependiendo de los parámetros utilizados y de las características del tejido, podemos alcanzar estructuras vasculares situadas a varios milímetros de profundidad.

Esta capacidad de penetración convierte al Nd:YAG en una herramienta muy importante dentro del tratamiento de determinadas lesiones vasculares.

Pero esto no significa que debamos utilizar Nd:YAG para todo.

Precisamente disponer de una plataforma tan completa como Fotona SP Dynamis nos ha permitido comprobar durante años que la tecnología debe adaptarse a la indicación y no al revés.

Cuando utilizamos IPL

La luz pulsada intensa ocupa un lugar diferente dentro de nuestra Unidad Médico-Láser.

Con nuestra plataforma IPL Ellipse podemos trabajar sobre zonas amplias y tratar diferentes alteraciones vasculares y pigmentarias. Esto resulta especialmente interesante cuando no nos encontramos ante una única lesión, sino ante una zona de piel que presenta múltiples pequeños vasos, rojez difusa o una combinación de alteraciones.

Utilizamos esta tecnología en diferentes indicaciones, entre ellas determinadas telangiectasias, cuperosis, rosácea con componente vascular, angiomas, poiquilodermia de Civatte y otras alteraciones vasculares y pigmentarias.

La elección entre IPL y un tratamiento láser dependerá siempre de lo que queramos tratar. No se trata de que una tecnología sea mejor que la otra, sino de entender qué ventajas nos ofrece cada una en una situación concreta.

StarWalker MaQX: cuando necesitamos otra forma de trabajar

La incorporación de StarWalker MaQX de Fotona nos permitió ampliar considerablemente nuestras posibilidades en el tratamiento de lesiones pigmentarias.

Es una plataforma especialmente conocida por su utilización en pigmento y tatuajes, pero una de sus grandes ventajas es la posibilidad de trabajar con diferentes longitudes de onda y modalidades de pulso. Esto amplía sus aplicaciones y nos permite utilizar distintas estrategias según las características de la lesión que queremos tratar.

En nuestra práctica diaria resulta muy habitual encontrar pacientes que no presentan un único problema. Un paciente puede acudir por una lesión vascular y presentar también pigmentación secundaria al sol. Otro puede consultar por una mancha que, después de valorarla, presenta diferentes componentes.

En estos casos es importante disponer de tecnologías complementarias y no intentar resolver todos los problemas con un único equipo.

Asclepion PicoStar® y la tecnología de picosegundos

La incorporación de Asclepion PicoStar® ha ampliado nuevamente las posibilidades de nuestra Unidad Médico-Láser.

La tecnología de picosegundos trabaja con pulsos extremadamente cortos y permite generar un efecto diferente sobre determinadas estructuras de la piel. Esto resulta especialmente interesante en lesiones pigmentarias, eliminación de tatuajes y determinados tratamientos de rejuvenecimiento.

Evidentemente, PicoStar no sustituye a nuestros otros equipos. Esa no es la idea.

Cada tecnología ocupa su lugar y aporta algo diferente. Precisamente por eso seguimos incorporando equipos a nuestra Unidad Médico-Láser. No se trata de acumular tecnología, sino de disponer de más opciones cuando una lesión necesita una forma diferente de ser tratada.

Una Unidad Médico-Láser con tecnologías complementarias

A lo largo de los años hemos ido incorporando diferentes plataformas porque nuestra forma de entender la medicina láser no consiste en encontrar un único equipo que haga todo.

Trabajamos con Fotona SP Dynamis y sus longitudes de onda Er:YAG y Nd:YAG, con IPL Ellipse, con StarWalker MaQX de Fotona y con nuestra plataforma de picosegundos Asclepion PicoStar®.

Cada uno de estos equipos nos permite trabajar de una forma diferente.

Fotona SP Dynamis es una plataforma extraordinariamente versátil que utilizamos en múltiples tratamientos médico-láser. El Nd:YAG nos permite trabajar sobre estructuras más profundas y el Er:YAG nos ofrece posibilidades en tratamientos ablativos y superficiales.

IPL Ellipse nos permite trabajar zonas amplias y diferentes componentes vasculares y pigmentarios.

StarWalker MaQX amplía nuestras posibilidades en pigmento y otras indicaciones gracias a sus diferentes longitudes de onda y modalidades de pulso.

PicoStar® incorpora la tecnología de picosegundos y abre nuevas posibilidades en tratamientos de pigmento, tatuajes y rejuvenecimiento.

Y precisamente porque cada equipo tiene unas características diferentes podemos plantear el tratamiento de una forma mucho más personalizada.

Entonces, ¿cuál es el mejor láser para una lesión vascular?

La respuesta depende de la lesión.

Depende de la profundidad del vaso, de su tamaño, de la extensión de la zona que queremos tratar y de si existen otros componentes asociados.

Puede que necesitemos el Nd:YAG de Fotona porque estamos trabajando sobre una estructura situada a mayor profundidad. Puede que una zona amplia con rojez y múltiples vasos responda mejor a un tratamiento con IPL. Puede que el problema que observamos tenga además un componente pigmentario y tengamos que utilizar otra tecnología.

Esta es una de las razones por las que consideramos tan importante la valoración previa.

Antes de elegir un equipo tenemos que entender qué queremos tratar.

Y después podemos seleccionar la tecnología más adecuada.

No se trata de adaptar el láser a la mancha

Esta es, probablemente, la idea más importante cuando hablamos de medicina láser.

No todas las manchas son iguales. No todas las lesiones rojas son iguales. Y no todas las lesiones vasculares tienen que recibir el mismo tratamiento.

Por eso, en Clínica Betancourt no entendemos la tecnología como un objetivo en sí mismo. La tecnología es una herramienta que nos permite tratar diferentes problemas, pero debemos elegirla correctamente.

Después de muchos años trabajando con láseres, incorporando nuevas plataformas y ampliando las posibilidades de nuestra Unidad Médico-Láser, creemos que una de las grandes ventajas de disponer de diferentes equipos es precisamente poder elegir.

No tener que utilizar siempre el mismo láser.

No tener que intentar resolver problemas diferentes con la misma tecnología.

Sino valorar cada lesión y seleccionar el equipo, la longitud de onda y los parámetros que consideramos más adecuados.

Porque, al final, lo importante no es encontrar un láser que podamos utilizar para todas las manchas.

Lo importante es poder elegir qué láser funciona mejor para cada lesión.

 
 

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